La cueva donde vive el fuego

—Es más fácil lograr un acuerdo con un imponente elemento de la naturaleza que con un grupo de humanos —dijo a la reina antes de salir a cumplir su misión.  

A pesar de haberse mostrado decidida en la reunión con el alto mando, su vuelo fue inseguro. Luego de un trecho largo prefirió detenerse. Desde un tejado cercano a su colmena Apis reúne fuerzas para enfrentar a un poderoso enemigo. Sólo con recordar su imagen se estremece, pero sabe que es urgente ese encuentro. Sus cálidos abrazos han terminado con la vida de muchos de los suyos. Puede ser su última misión, aun así la decisión ya está tomada.

La cueva donde vive el fuego

El viento la acompaña hasta un sitio remoto, oculto a todas las miradas. El ruido que emana de los rincones de ese lugar es un tormento de ondas descontroladas. Sonidos a diferentes frecuencias, como gritos que señalan y apuntan hacia lo alto. Se encienden llamas negras que calientan hasta extremos insoportables. Es una cueva donde el viento no puede entrar, su presencia alimenta la fuerza del fuego y Apis corre el riesgo de quemarse. Con mucho esfuerzo avanza hasta estar a una distancia prudente. El fuego nota su diminuta presencia y le pregunta:

—¿Quién eres y por qué perturbas mi descanso? —La bocanada de calor que sale de sus entrañas hace tambalear las débiles alas de Apis.

Aun así su zumbido sonó seguro y determinado cuando dijo:

—Soy Apis, de la familia Apidae. No deseo interrumpir tu descanso, pero en nombre de los míos me urge hablarte. Seré breve porque el calor de tu morada daña mis sentidos. Hay un grupo de humanos que te utiliza para acabar con nuestras colmenas.

—El humano es muy volátil. Yo no soy responsable del comportamiento de ellos, tan sólo me limito a emitir calor y luz visible.

—Pero ese calor nos mata y nuestra extinción sería un grave problema para la vida de todo el planeta. —Apis no puede permanecer más tiempo y termina de forma apresurada: — Tan solo te pido que alejes tus llamas de nuestros hogares o que le pidas al viento nos avise para huir antes de tu llegada. —No puede esperar la respuesta del fuego. Vuela con sus alas envueltas en un calor sofocante fuera de la cueva. Afuera, el viento sopla con suavidad para aliviar su dolor.

El fuego y Apis hablan

Después de un breve descanso, Apis le pide al viento que se acerque al fuego y le transmita su preocupación:

—Necesito saber si podemos contar con su ayuda. —El viento atiende su reclamo y resopla dentro de la cueva. De ella salen destellos de luces intensas, Apis solo ve olas de amarillo y negro que amenazan con golpearla.

Al salir, el viento trae consigo un calor insoportable para Apis que lo obliga a desplazarse a gran velocidad y a mucha distancia para enfriar su susurro. Ella lo espera ansiosa.

—Él se compromete avisar antes de ser usado, para que puedan abandonar sus hogares. De los humanos no puede hacerse responsable. —El susurro del viento refresca el cuerpo de Apis y sus palabras fortalecen su deseo de continuar. Comprende que hablar con los humanos que las atacan es algo que sólo ella debe hacer.

2 comentarios

  1. Ha debido de ser duro para Apis hablar con quien tanto daño hizo a sus congéneres, aunque no fuera culpa suya de modo directo. Su valor para hacerlo y entrar en tan complicada guarida dice mucho de ella.
    Un fuerte abrazo 🙂

    Le gusta a 1 persona

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