4a. Quiera la fortuna… El expulsado

… Lo que imaginé en mi mente

Frente a su escritorio, hundido en la silla, la jornada fue en apariencia igual a muchas, solo que en su mente ronda el deseo de encontrar una salida por sí mismo. La vista hacia el ventanal le recordó a Saturnino Segundo lo que dijeron las barajas: Prudencia.

Dos barajas españolas: El As de copa invertido, dos de oro. Precaución, ambiente poco recomendable
Precaución, ambiente poco recomendable

Realizó un gesto de saludo para una abeja mientras pensó: «Lo que me faltaba, saludar a una abeja» para luego volver a su monólogo mental:

«¿Será que el sueño de Bram no se cumple?…
…Aunque no sé exactamente si sueña…
…Apuntar el deseo en la ramita de salvia ¿funciona?…
…¿Me habré equivocado y tendría que apuntar los míos…?
…¿Han pasado ya los tres días del ritual? … creo solo llevo uno, aún hay tiempo de que se cumpla…»

Desvió la mirada hacia los informes amontonados sobre su mesa y una ráfaga de tristeza lo cubrió. La sensación de «hacer las cosas mal» tomó la batuta:

El escritorio de Saturnino Segundo con su portátil, unos archivadores, notas, un vaso con café y una planta. Saturnino Segundo, sentado en la silla de su escritorio saluda a una abeja que está en la ventana
Saludo a una abeja

«…El dinero a mis padres… Ellos lo necesitan… pero ¿y yo?
… Y si alquilo algo ¿cómo pago el préstamo y los ayudo al mismo tiempo?…

Vueltas y vueltas a las mismas ideas…

…¿Cuál dirección debo tomar que “mejore la situación”?…
…Solo lo tengo a él y ni siquiera puedo ofrecerle un lugar seguro para vivir…

Vueltas y vueltas a las mismas ideas…

…Quizás mis padres tienen razón y simplemente soy un perdedor…
…Falta pagar la mitad del préstamo…¿y si pido otro crédito y alquilo algo pequeño…?

Vueltas y vueltas a las mismas ideas…

… Bram vive nervioso…»

En el cubículo que comparte con Anier siguió con sus pensamientos, inseguro de su instinto, mientras intenta centrarse en el trabajo y buscar señales en la música:

🔉… Perdona por no hablar de lo nuestro♫ cuando tuve que hablar...♪♪

🔉…que pa tres días ♫ que voy a estar viviendo…♪♪


Saturnino aún puede cambiar de opinión e intentar…

O puede seguir con su música… en un intento para centrarse en el trabajo …

🔉…y no me digas que estoy medio loco ♫ que pa tres días que voy a estar viviendo yo no me pienso comer el coco…♪♪

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Recuerda Juego de Historia NO REQUIERE REGISTRO, por lo que para guardar la partida, sugerimos auto enviarse el enlace por email o cualquier sistema que uses para guardar los enlaces importantes y continuarla cuando quieras desde el punto en que la dejaste. Siempre está el índice 😉



Días, noches y todo contra mí se opone

Sentado sobre sus cama, Saturnino Segundo escucha música y consulta las barajas españolas: Caballos enfrentados, se auguran conversaciones. Detrás de la venta esa abeja sobre vuela. Ropa, hojas de salvia, y cosas en el suelo auguran conversaciones
Quiera la fortuna lo que imagina mi mente

Al regresar, esa tarde fue igual a todas. Como si nada hubiese pasado. Él y «su amigo» se refugiaron en la habitación. La puerta cerrada con llave. Las voces de sus padres llenas de reproches. Bram hambriento deseoso de hablar, pero también con ganas de escuchar.

Saturnino Segundo le contó sobre su jornada: «Transcurre con más pena que gloria, querido Bram». Luego hubo una larga reflexión y teorías varias sobre la prudencia, la responsabilidad personal hasta llegar a la conclusión que no era necesario irse de inmediato. «Además, mis padres están al tanto de que no puedo asumir gastos extra» continuó Saturnino Segundo ante un Bram que empieza a cansarse de tanta charla. «Sí, sí nos echaron, pero ya sabes cómo se ponen… hablan pero no es en serio. Además podemos llegar a un acuerdo amistoso con los de esta casa, al fin y al cabo son mis padres»

Desde la cama, la visión de una abeja a través de la ventana lo confundió: «Será el mismo animalito que me sigue o que los problemas me agobian» se dijo a sí mismo Saturnino Segundo. Decidió jugar a ver algo más allá en su futuro. Se cansó del repetido pronóstico de las barajan.

Esa abeja ronda la habitación de casa de los padres de Saturnino Segundo. La ventana, ropa y una planta con hierba de gato. Música
Esa abeja

Se puso a leer sobre otras cosas, necesitaba despejarse del trabajo y de su casa…

No logró escribir un comentario, sólo atinó un «me gusta» en la pantalla. Luego pondría sus impresiones, pues su madre toca a su puerta. Llegó la hora de la incómoda cena.

La conversación dejó de importarle como las anteriores, desde hace mucho, esta no fue de las que se coló en su interior, ni se anidó con fuerza dentro de él. Al comer se movió despacio en un intento de parecer ausente.

—Esa investigación que haces es una pérdida de tiempo —Escuchó decir a su padre, pero decidió ignorarlo. Está cansado.

—A ver Segundo ¿Los últimos cursos te han servido de algo? —dijo la madre en tono seco. Él continuó en su actitud y su vista siguió el vuelo de la abeja, que al igual que las palabras de sus padres, revolotea de forma absurda por el salón-comedor.

—¡Deja la grosería y contesta a tu madre! —escuchó decir a su padre, al tiempo que Bram llegó al salón.

—Grrr —Carraspea la garganta de la madre —¡Ya llegó ese amigo tuyo!… ¡tan arrogante!…

Voces alzadas en discusiones se colaron por las paredes de la habitación de la casa de los padres de Saturnino Segundo, que responde con música
Voces descoordinadas se cuelan por las paredes

Con la dignidad aporreada y la autoestima por el suelo Saturnino Segundo cogió su plato y otra porción de pastel de carne para Bram, quien lo siguió de vuelta a la habitación.

—¡Que se vayan de la casa! —Escuchó entre otras palabras, maldiciones e improperios de la voz de su padre.

La mañana inundó de amarillo la habitación de Saturnino Segundo y su madre, aun molesta, ya había preparado el desayuno.


Visión desde la ventana de la habitación de la casa de los padres de Saturnino Segundo
Sol puro y sutil. Casa de los padres

Saturnino Segundo entró y salió de la cocina con apenas tiempo para un «hasta luego» desde la puerta de entrada. Dejó a todos con la palabra en la boca y a la silenciada TV con el anuncio de algunas medidas contra el tráfico y la contaminación.

«No vuelvas a dormir en la habitación de Segundo, ese no es tu lugar en esta casa» Fueron las palabras de la madre hacia Bram al servirle sus cereales.


Fin

Lo siento pero así es la vida 🤷‍♂️ hasta aquí te trajo el laberinto en la vida de Saturnino Segundo.

Después de todo nada como el calor de hogar y su dinámica banda de Möbius.

¡Gracias por llegar hasta aquí!

Esperamos hayas disfrutado con la historia tanto como nosotros hacerla y te animes a probar otros caminos del juego de historias, que es un laberinto😉 (hay enlaces ocultos que tal vez no hayas visto, pincha también en los dibujos)

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Tal vez y hay vida después de la casa de los padres, prueba:


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