15 y 16 b. Derretido, mi desnudez regresa. El expulsado

Mi desnudez regresa, me la trajo tu maldad

Revisa mensajes del móvil. Sobre la mesa del salón del piso de Daniel: la urna con las cenizas del gato negro (Bram) y El libro Malas decisiones
Varios mensajes

Ese día tampoco va a trabajar. Por la tarde comienzan los mensajes de Anier, de los compañeros y de Lucía que preguntan por su ausencia. No hay respuesta. Saturnino Segundo continúa en el sofá, frente a la urna, sin comprender lo ocurrido. No quiere hablar con nadie. Al caer la tarde tocan a su puerta. Saturnino Segundo se arrastra como autómata para abrir.

Son Lucía y un grupo de compañeros que, al entrar, preguntan qué le ocurre. A Saturnino Segundo no le queda más salida que contar sobre la muerte de Bram. Entonces ellos se dispersan por el salón, un poco incómodos por la pequeña urna en la mesa y murmuran palabras a manera de condolencias.

—¿Y cómo te sientes? —Preguntó Lucía. —¿Qué vas hacer con sus cenizas?. —Continuó y señaló con el índice la pequeña urna.

—No lo sé… aún no creo que haya muerto, todavía lo veo por aquí… su cola hace círculos para decidir si duerme en la ventana o en este sillón… —Respondió la voz lánguida de Saturnino Segundo.

La sensación compartida de que algo raro podía pasar, la confirman al tomar conciencia que en el salón están las cenizas de un gato negro. Hay un silencio general. No saben qué hacer o decir. Se quedan atentos, inmóviles.

Para aliviar la tensión, Lucía decide sacar la botella de licor que lleva en el bolso. Mientras sirve su contenido en los vasos que encuentra en la cocina habla sobre el trabajo, la ruta de los autobuses, se inventa nuevos comentarios sobre algún compañero, hasta que todos ríen, menos Saturnino Segundo. Él no puede contener su llanto. Entre lágrimas, aislado del entorno, bebe en silencio sin perder de vista la urna. La abeja continúa oculta en la maceta de la ventana, desde allí observa.

Urna con las cenizas de un gato negro (Bram) sobre la mesa del Piso de Daniel. El libro Malas decisiones en el estante del TV
Las cenizas de un gato

Lucía se aleja del grupo y con eficiente discreción dispone las pertenencias de Bram en bolsas. Las guarda en un armario, menos la urna que permanece en la mesita de la sala.

Al poco tiempo la botella se termina y Lucía le pide a una que está a su lado, que baje a comprar otra. «Mejor dos» le dice ya en la puerta y le da un billete doblado. Algunos dicen a Saturnino Segundo, para darle ánimo: «Molina, calma… es solo un gato, ahora pasa página…» y siguen con sus bromas, toman, hablan y evitan acercarse a la mesa donde permanece la urna. No saben si es superstición o respeto lo que les impide acercarse, pero fuera lo que fuera, todos bordean la mesita sin mirarla.

La noche transcurre entre tragos y tragos, hablan con sus voces estridentes de ellos con ellos mismos, de sus normas, de lo que «es más inteligente» que Molina haga a partir de ahora. A todas estos parloteos se suman los mimos de Lucía, quien no deja que el vaso de Molina se vacíe. Saturnino Segundo se siente aturdido, toma sin poder detenerse, con el corazón agrietado y con cada «es solo un gato, ahora pasa página…» cae en un profundo pozo sin fondo.

Es noche cerrada y Saturnino Segundo recibe una llamada, en silencio escuchó lo que le parecen palabras sinceras: «Es una lástima, ojalá no haya sufrido en su agonía. Tienes que calmarte y reponerte, lo trataste como a un buen amigo, sabes que le distes una vida feliz» escuchó a Daniel quien le da las condolencias en su propio nombre y en el de Víctor. Termina la llamada con una propuesta para que vaya a la tertulia de la tarde del día siguiente «Allí despejas tu mente y escuchas temas que te pueden interesar, así estos momentos serán menos duro para ti». Saturnino Segundo no responde, se limita a dar las gracias y abraza la urna. Siente su cabeza como un remolino, Bram le habla, no sabe si es producto del dolor o del alcohol, pero las imágenes no dejan de dar vueltas mientras él se desvanece.

Imagen onírica. Imagen onírica, gato negro (Bram) en espiral se desvanece
Se desvanece

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