15-17c 18-19b. Expulsión. Vida detestable. El alegre rostro de la primavera. El expulsado

¡Vida detestable!

Un día, juegas y entristeces a los débiles sentidos

En el trabajo, dentro del cubículo que comparte con Anier
Anier, sin desprenderse del móvil

Pasó de llamarse Molina a Morales, Montoya o cualquier otro apellido diferente al suyo de un día para otro. A finales de semana ya ni fue nombrado. Desde que le mostró el video sobre ella, no han tenido una conversación más allá de monosílabos con Anier. Saturnino Segundo reconoce, con tristeza, que esa es toda la relación que de momento existe entre ellos ya ni se atreve a contarle sobre Bram, sin embargo se arma de valor luego de muchas consultas a las barajas españolas que recomiendan conversaciones con una mujer. «Tiene que ser ella» se autoconvence Saturnino Segundo para comentarle lo que él vive.

Esa mañana, al mirar a través de la ventana de su cubículo, se da cuenta que una abeja entra y sale de la oficina, también parecen estar a la espera para hablar con Anier. Ese ir y venir lo saca de quicio. Mientras Anier trabaja sin desprenderse del móvil, él habla solo, frases entre dientes que ponen de manifiesto su malestar.

—Anier ¿me puedes hacer un favor? Da una vuelta por ahí y averigua qué ocurre —dice de repente y en voz alta Saturnino Segundo.

—¿Ah?… —responde ella con desdén —sí claro.. —dice sin desviar la mirada de su móvil.

—Nadie me habla. ¡Es como si no me conocieran!, ¡no existo, Anier! Sal y comprueba lo que te digo por favor.

Anier lo mira con cara de interrogación pero el rostro demacrado de Saturnino Segundo la conmueve, además recuerda que debe entregar unas carpetas en otros departamentos. Sale carpetas y teléfono en mano, al cabo de un buen rato regresa. Ante la mirada ansiosa y de interrogación de Saturnino Segundo, Anier le dice:

—No, no he visto ni oído nada raro, déjalo ya.

Saturnino Segundo insiste que busque a Daniel o a Víctor «a ver si te enteras de algo» y Anier le recuerda que ella, desde hace mucho tiempo, evita encontrarse con esos dos.

—Pero si son íntimos de tu marido, Anier por favor —continúa Saturnino Segundo, seguro de que ella está al tanto de todo a pesar de no acudir a las tertulias.

Anier sostiene que no sabe nada que se relacione con ellos. Incrédulo, Saturnino Segundo se mantiene firme en su interrogatorio:

—”No voy aburrirte con esos temas” es lo que él me dice si le pregunto —contesta Anier molesta porque Saturnino Segundo continúa con su tontería de que no pronuncian su nombre. —¿No has notado que son muy pocos los que me hablan?… —dice Anier y da por terminada la conversación.

Saturnino Segundo no acepta esta respuesta. Le recuerda la advertencia que él le hizo en su momento sobre los rumores acerca de ella:

—Reconozco que no fue de la mejor manera, pero te lo dije, lo menos que puedes hacer es averiguar lo que se dice sobre mí. No me traiciones ahora —dice en su desesperación por saberse el próximo objetivo de las burlas, el motivo de risa y descrédito, el que debe ser más inteligente para la próxima vez, el que aparecerá en rojo en todos los reportes, culpable de los errores propios y ajenos ante el comité evaluador del proyecto, el conflictivo, el de pensamiento atrasado e irrespetuoso.

La promesa de Anier sobre intentar saber qué pasa revientan el ánimo de Saturnino Segundo:

—¿Me dices que no es para tanto? te lo voy a explicar: Soy el primer expulsado de ese grupo del que dices no saber nada, que toma el control de la investigación y ve tú a saber de qué más cosas.

Con el sentimiento de haber sido herido también por ella, continúa en el reclamo de la falta de apoyo. La conversación termina en una explosión de cólera por parte de Saturnino Segundo, quien está decidido a darle una lección, entre otras muchas maldiciones e improperios grita con voz seca:

—Como me has traicionado: ¡Yo te expulso de mi vida!

Saturnino Segundo pasó todo el día con su malestar. Con frecuencia sale al pasillo, busca a alguien que le explique lo que ocurre, pero nadie parece conocerlo. Logra ver a Lucía, pero ella le dirige una mirada fría antes de darse la vuelta. No pronunció palabra.

Al finalizar la dolorosa jornada Saturnino Segundo tarda casi tres horas en volver a casa.

¿Cual es su casa actual?

Mapa de la ciudad ficticia de Agnus. Código postal y clima
Agnus: Código postal 1018 Tiempo: 🌥 Despejado, con intervalos nubosos · 11 °C

16/19



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