2b. Se abre la nueva cara. El expulsado

Se abre la nueva cara

Las voces chillonas de sus padres se colaron por las paredes para mezclarse con la música estridente. Ocultos bajo el ruido, consideraron absurdos los reclamos y decidieron ponerles fin. Bram, que es el nombre de «ese amigo» estuvo de acuerdo con Saturnino Segundo, quien comenzó a organizar las pertenencias de ambos en las conocidas maletas y cajas de viajes y que ahora servían para la mudanza.

De pronto sólo quedó la música. Tal vez sus padres se hundieron en sus sillones de arabescos negros con fondo rojo, extenuados por la euforia que acaban de experimentar. Saturnino Segundo cambió la canción sin bajar el volumen.

Las paredes de la casa de los padres de Saturnino Segundo se ven envueltas en el rojo de la discusión. La música la respuesta de él
Voces chillonas

🔊 ♫♪ …Caminar girando siempre ♫ en un lugar…♪♪

Bram aprovechó ese descuido para echar un vistazo a las cajas y sacar varias cosas. Saturnino Segundo se armó de paciencia y volvió a organizarlas. «No estamos para juegos… Vamos a ponernos serios a ver si terminamos pronto» dice Saturnino Segundo a manera de reproche. Bram no respondió, se limitó a revisar la habitación en busca de lo que falta por embalar.

Saturnino Segundo sonrió al contemplarlo caminar con esa elegancia que no pierde ni en las peores circunstancias. Ambos quedan satisfechos con sus pertenencias en orden. Llegó el momento de salir, de llevar las cajas y maletas al coche.

—Quédate aquí y no permitas que nadie entre —Le dijo antes de comenzar el recorrido hasta la salida. Bram se sentó en la cama y fijó su mirada penetrante en la puerta de la habitación. Ojos que intimidan a muchos (incluído al matrimonio Molina Molina).

Entre otras angustias que pasan por el corazón de Saturnino Segundo está la comodidad de Bram. A pesar de verlo contento se preocupa por no tener dónde pasar la noche. A esas horas tiene que encontrar un lugar apropiado para él, que cumpla el mínimo de sus exigencias, donde en verdad pueda estar cómodo.

Sus padres fingen no ver cómo salen de la casa para enfrentar su nuevo destino. Ya con un pie en la calle escuchó sobre su hombro:

—Saturnino Segundo Molina Molina, si sales por esa puerta no te molestes en volver.

Salón-comedor casa de los padres (gritan) de Saturnino Segundo (sale con sus plantas en una caja de cartón)
Al mundo se abre una nueva cara

HOCUS-POCUS

Fue la palabra que usó Saturnino Segundo para devolverles el grito y terminar de salir.

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