2a. Los que fastidian. El expulsado

Los que fastidian

Las voces descoordinadas y alzadas en eternas discusiones provenientes del salón-comedor, se colaron por las paredes de la habitación.

Ambos sabían que agradar a los padres era algo que no iban a lograr. Los ojos verdes de Bram (así se llama «ese amigo») compartieron su calma y obligó a Saturnino Segundo a bajar el volumen de la música:

🔉…”Si supieras ♫ lo que pienso yo de ti…♪♪”

Voces alzadas en discusiones se colaron por las paredes de la habitación de la casa de los padres de Saturnino Segundo, que responde con música
Voces descoordinadas se cuelan por las paredes

A la izquierda de la puerta cerrada con llave está la planta de ruda macho, la hembra a la derecha. En el centro, guindada del dintel, la penca de aloe vera que decidió cambiar. No fue complicado encontrar una nueva, tenía pequeñas macetas en la habitación. Metió en una bolsa la penca vieja, la cerró con fuerza después de ponerle la sal marina que también guarda con celo. No podía sacarla en esos momentos de euforia sin enfrentarse a sus padres, pero tampoco quiso permitir que las energías negativas perturbaran la atmósfera del único refugio que tenía en esa casa. Necesitó transformar esa mala racha en algo bueno, así que la amarró por fuera de la ventana. La tiraría lejos de la casa en la mañana.

🔉…”♫♪ Que estás cansado de andar y de andar ♫ y caminar girando siempre en un lugar… ♪♫”

Desde que tiene memoria anheló ser reconocido por sus progenitores como alguien inteligente. Imaginó escenas en donde comprenden de una vez por todas que «los cursos son parte del trabajo y sí, ¡son importantes!» Con esto en mente, enciende un incienso de flores y dice en voz baja su palabra favorita para estas ocasiones: Hocus-Pocus.

No puede evitar repetirle a Bram:

—Ésta proviene de la época en que las misas católicas se celebraban en latín y durante la comunión decían: Hoc est corpus meum. Entonces los paganos, que no entendían el latín ni la religión, la simplificaron en Hocus-Pocus y la asociaron con la magia. Aunque conozco esta historia, o quizás por esto mismo, uso la frase con devoción entre un deseo y otro. Bram hay que ayudar a que lo bueno ocurra pronto.

Habitación de Saturnino Segundo en casa de sus padres. Escribe sus deseos sobre una ramita de salvia
Sobre una ramita de salvia

Bram lo miró con esa cara de interrogación que pone cada vez que Saturnino Segundo saca ese tema, al realizar las «limpiezas de energía», aunque disimuló el gusto por el olor a flores. Saturnino Segundo ignoró a Bram y con una inminente sensación de serenidad escribió sobre una ramita de salvia los deseos que compartían, luego se tumbó también en la cama.

«Lo que tienes que callar no son las palabras de tus padres sino tus voces internas» fue lo que interpretó Saturnino Segundo de los sensuales movimientos con que Bram acostumbra insinuarle cosas.

Los ojos del «amigo», como aún lo nombran a través de las paredes sin tanta pasión ni furia, pero con el mismo desprecio, poco a poco, se cerraron con la suave voz del cantante:

🔉…”♫♪ Quitarse los miedos ♫ sacarlos afuera… ♫♪”

Al ver el cuerpo relajado de Bram, Saturnino Segundo pensó: «Seguro que sueña con un futuro prometedor» y colocó la ramita bajo la almohada de Bram. «Con esto se cumplirán nuestros deseos» sentenció.

Él estaba muy nervioso para dormir así que miró a través de la ventana: «No es justo que nos traten de esta manera, Bram ha sufrido demasiado para que ahora, sin ningún argumento, lo echen» habló para sí mismo. Contempló el árbol alto del jardín. Una hoja se movió con el viento para alterar los colores de la noche según su vaivén, como si cambiara el paisaje a su paso. «Una metáfora» pensó. De vez en vez veía una abeja revolotear para luego perderla de vista, « ¿qué hace? esa también estará en lo menos productivo de su profesión». Al cabo de un rato se obsesionó con un huequecito de pintura en los barrotes de la ventana que dejaba ver el óxido: «Quizás tendré que buscar un lugar, uno definitivo…»

🔉…”♫♪ y así será la vida cambia y cambiará. ♫♪ Sentirás que el alma vuela… ♫♪”

Supuso que la noche había atrapado a los Molina para dejarlos presos en sus inquietudes. Recreó la imagen de sus padres sentados en los sillones tapizados con arabescos negros sobre fondo rojo, mientras decidían qué hacer para que él entrara en razón y se comportara «como un hombre sensato». Solo Bram pareció inmune, «pero él no es un verdadero Molina» recordó Saturnino Segundo.

La angustia lo llevó a recurrir a su fuente más fiable de intuición: La lectura de las barajas españolas.

Libros sobre la mesa, entre ellos Malas decisiones. Lectura de las barajas españolas. Una taza de café
Lectura barajas

¿Nos mudamos a algo mejor…? ¿En qué momento podré comprar un piso…? las preguntas se multiplican para buscar respuestas a medida que extiende las barajas. Caballos enfrentados… ¿conversaciones… ? Un hombre ¿…de poder? …una mujer. El As… ¿suerte invertida? … preguntas y más preguntas …

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